HISTORIA DE COCA-COLA. Mitos, leyendas y curiosidades sobre el refresco más conocido del mundo
LIBRO 40
EPÍLOGO

Sólo dos personas, en teoría, conocen exactamente la fórmula y la manera de mezclar de manera correcta todos sus ingredientes. Nunca viajan juntos, ni coinciden en los mismos lugares, ni comen los mismos platos, ni duermen en el mismo hotel y a pesar de la mística y paranoia construida en torno de la célebre fórmula, no importa en absoluto el que se conozca o no todos y cada uno de los ingredientes.
No sirve de nada.
Imaginémonos que conseguimos tener todos los ingredientes y la posibilidad de fabricarla. ¿Que hacemos con ella?... ¿vamos a montar un negocio y competir con Coca-Cola ?.
Primero tendremos que ponerle un nombre ya que no podríamos llamarla Coca-Cola; pongamos que le llamamos Chumy-Chumy, después tenemos que dar a entender a futuros clientes que es lo mismo que la famosa Coca-Cola, que es la misma fórmula. Muy bien, esto se puede hacer...
¿Y después?... ¿A cuánto vamos a vender el producto?, ¿cómo vamos a distribuirlo?, ¿cómo vamos a promocionarlo? ¿Os dais cuenta lo que eso significa?
Coca-Cola a invertido más de cien años y una cantidad incalculable de dinero para construir el prestigio y la solvencia de la marca en todo el mundo.
Sin su economía de escala y su inimitable sistema de marketing, cualquiera que intentase reproducir el producto fracasaría por completo ya que tendría que ponerlo a un precio muy alto para obtener beneficios...
¿Por qué la gente iba a comprar Chumy-Chumy, que en realidad es lo mismo, exactamente igual a Coca-Cola pero costaría más caro, cuando se puede adquirir el refresco genuino en cualquier parte del mundo?.
Creo que no hay nada más que decir.

Muchos de los clientes que afortunadamente visitan nuestro establecimiento se sonríen cuando observan que, además de la parafernalia del local, cualquiera de los empleados o yo mismo llevamos en nuestras ropas de trabajo algún pin o vestimos ropa o camisetas con el logo de Coca-Cola. Pensarán que es obligación o snobismo. Pues no, lo llevamos por que queremos y nos gusta.
Muchas veces me han preguntado particularmente si es que no puedo desprenderme de ese símbolo ni por un instante...
¿Porqué iba ha hacerlo?... a mí me gusta Coca-Cola y lo que significa.
Así de sencillo, así de claro. Soy Joan, el de la Coca-Cola.
Creo que no hay nada mejor que Coca-Cola.
Creo que ya no tengo nada más que decir.


Joan Bonet
Castelldefels Beach. 1996
Versión revisada 2001

sabías que... El gran neón luminoso que preside la entrada del Museo de Coca-Cola en Atlanta pesa casi 13 toneladas y esta compuesto por 1405 bombillas de 25 wats y casi 600 metros de tubo de neón.
LIBRO 40